miércoles, junio 27

En memoria de: Gregorio Analco, José Rebolledo, Fabián Gallardo, Florente Rafael, Amado Sánchez, Climaco Martínez Simplicio Martínez, Francisco Blanco, Paz Hernández, Victorio Flores, Mario Pineda, Daniel López, Tomás Porfirio, Heleodoro López, Anacleto Ahuhueteco, Francisco Rogel y Efraín Vargas.

Compañeros que con su voz recorren estas montañas del sur exigiendo justicia, justicia, justicia.


Al pueblo de México.
A las organizaciones democráticas y revolucionarias.
A los organismos defensores de los derechos humanos.
Al pueblo de Guerrero.


I.

A 12 años del brutal y cobarde asesinato de 17 campesinos en el Vado de Aguas Blancas, los responsables materiales e intelectuales continúan en la total impunidad, la demanda central de juicio y castigo a Rubén Figueroa Alcocer y su séquito de criminales, no se ha retomado y estos continúan regodeándose con el beneplácito del gobierno local y protegidos por las altas esferas del poder federal.

A 12 años de la masacre los hijos, madres, esposas y familiares continúan exigiendo justicia, luchando porque la verdad jurídica e histórica prevalezca y porque se derribe el muro de impunidad que protege a los asesinos.

A 12 años de la masacre figueroista -y a 2 del triunfo electoral perredista- queda suficientemente claro de que lado están quienes hoy gobiernan al estado. No podía ser de otra manera. Al igual que los criminales de ayer, sus cómplices de ahora dicen defender las mejores causas del pueblo y confirman el papel del PRD como refugio de represores figueroistas, implicados en los asesinatos de sus propios compañeros; represores que promueven desde el poder local la impunidad y la injusticia como estrategia para proteger a los responsables intelectuales y materiales de la guerra sucia, y de las masacres de Aguas Blancas y el Charco, pretendiendo salvaguardar a estos de la justicia revolucionaria.

Esta situación no es nueva. Desde hace más de 30 años el pueblo exige castigo a los responsables materiales e intelectuales de la guerra sucia. Guerra que fue instrumentada desde el poder federal y aplicada por el ejército mexicano y demás cuerpos policíacos, y que produjo, sólo en Guerrero, más de 600 detenidos-desaparecidos, entre ellos: copreros, campesinos, pescadores, estudiantes, indígenas, etc., siendo arrasadas y exterminadas comunidades enteras en la Sierra del Sur, bajo el argumento de que apoyaban al movimiento revolucionario armado que dirigieran Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vásquez, mediante el Partido de los Pobres y su Brigada Campesina de Ajusticiamiento, y la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, respectivamente.

Se trató de una estrategia contrainsurgente que pretendió acallar las voces rebeldes de estos pueblos del sur, que fragmentó el tejido social, pero que finalmente fracasó porque a pesar y por encima de todo, estos pueblos rebeldes sobrevivieron, asimilaron la experiencia y esperaron el momento para continuar su lucha.

II.

Desde esta óptica la reflexión también nos permite tener claro que El Estado Neoliberal, con el usurpador y dictador Felipe Calderón a la cabeza, ha iniciado una nueva etapa de la guerra sucia contra el movimiento democrático revolucionario en el país. Ejemplos de la barbarie y represión que en estos últimos 6 meses ha sufrido el pueblo mexicano los encontramos en todo el territorio nacional. Cientos de organizaciones democráticas, políticas y sociales, así como de organismos defensores de derechos humanos, y miles de campesinos, indígenas, obreros, mineros, militantes revolucionarios, familias y pueblos enteros han vivido en carne propia la represión neoliberal fascista, así como los efectos de la militarización, bajo el supuesto combate a la delincuencia organizada.

Este proceso represivo que actualiza la Guerra de Baja Intensidad (GBI) pretende detener y mediatizar el descontento popular, criminalizar la protesta e imponer a los luchadores sociales penas equivalentes a cadenas perpetuas. Mediante dicha estrategia el gobierno neoliberal busca administrar la vida civil en localidades rurales, proteger a grupos de narcotraficante, controlar mercados de la droga potenciales (con el argumento de quitarles territorios y espacios a la delincuencia organizada), imponer retenes policíacos anticonstitucionales integrados por sicarios y narcotraficantes ("comando negro" le llaman, en Chilpancingo, Gro.) y garantizar la impunidad entre los militares.

Se trata de una Guerra de Baja Intensidad que violenta y socava el tejido social, desgarra resistencia y vulnera las relaciones comunitarias, provocando que pueblos enteros vivan en la zozobra y la incertidumbre. Por ello la denuncia y exigencia de la salida del ejército de las calles y comunidades campesinas, indígenas y urbanas se ha convertido en una demanda central de los pueblos en todo el país.

Esta situación ya la vivimos en los años 70… y sabemos a que nos enfrentamos.

III.

Hoy como ayer, en las diversas esferas gubernamentales continúan prevaleciendo la prepotencia, la sin razón, la mentira y la impunidad, así como las alianzas entre grupos de poder nacionales y extranjeros para continuar explotando las regiones mineras en el estado de Guerrero e imponer proyectos como el de La Parota o proyectos educativos ajenos a las verdaderas necesidades sociales, no resolviendo sino provocando conflictos internos que tienden a destruir los vínculos sociales de las comunidades indígenas, pues así conviene a los poderosos.

Ante este panorama no podemos permanecer callados y en silencio mientras se reprime, detiene, asesina o desaparece al pueblo en lucha, ni podemos permitir que los poderosos continúen imponiendo su voluntad por encima de los intereses de la nación.

A 12 años de la masacre es necesario trascender el discurso contestatario y poner freno a la política neoliberal fascista, es necesario trascender nuestras contradicciones y honrar así la memoria de los compañeros caídos y desaparecidos, es necesario comenzar a andar los caminos del respeto y el reconocimiento a fin de superar la sin razón y la injusticia.

A 12 años de la masacre de Aguas Blancas sabemos que los señores del poder y del dinero han tratado de corromper conciencias, mediatizar demandas y comprar voluntades para cerrar el paso a la verdad y a la justicia. Pero la mentira y la impunidad nunca podrán aliviar el dolor y la ira que sigue suscitando la ausencia de nuestros seres queridos.

Por nuestra parte hemos ido aprendiendo a mirar con la mirada digna de quienes han abandonado este mundo; hemos ido aprendiendo a escuchar el llamado a la rebeldía de nuestros desaparecidos; hemos ido aprendiendo que sólo mediante la acción revolucionaria podrán brillar, en nuestro suelo patrio, ¡la verdad y la justicia!

¡¡Exigimos la libertad de los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos políticos de nuestro país; particularmente, exigimos la presentación de los dos militantes eperristas capturados y desaparecidos por las fuerzas policíacas desde el pasado 25 de mayo en el estado de Oaxaca!!


¡¡CONTRA EL NEOLIBERALISMO, EL PODER POPULAR!!
¡¡POR EL SOCIALISMO: VIVIR, LUCHAR, VENCER!!
¡¡SER PUEBLO, HACER PUEBLO, ESTAR CON EL PUEBLO!!

COMANDO POPULAR REVOLUCIONARIO LA PATRIA ES PRIMERO
CPR–LPEP
TENDENCIA DEMOCRÁTICA REVOLUCIONARIA–EJÉRCITO DEL PUEBLO
TDR–EP

Campamento revolucionario, Estado de Guerrero, a 27 de Junio de 2007.

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