martes, agosto 28

Rechaza que la situación nacional haya cambiado, “por más que nos digan lo contrario”

Ebrard duda de logros federales; “persisten desempleo y carencias”

El mandatario entregó créditos por $9 millones a micro y pequeños empresarios

Reitera el compromiso de apoyar a jóvenes de bachillerato

Reto, garantizar equidad en la ciudad, afirma

BERTHA TERESA RAMIREZ

El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, entregó ayer créditos a micro y pequeños empresarios, en la delegación Gustavo A. Madero. Lo acompañan la secretaria de Desarrollo Económico, Laura Velázquez Alzúa, y el titular de esa demarcación, Francisco Chiguil Figueroa
El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, entregó ayer créditos a micro y pequeños empresarios, en la delegación Gustavo A. Madero. Lo acompañan la secretaria de Desarrollo Económico, Laura Velázquez Alzúa, y el titular de esa demarcación, Francisco Chiguil Figueroa Foto: Luis Humberto González

Tras criticar a los gobernantes que se conducen como gerentes de empresas y no como representantes al servicio de las mayorías, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, rechazó que la situación económica a escala nacional haya cambiado ya que el país sigue inmerso en el desempleo y las grandes mayorías siguen enfrentando carencias muy grandes.

Al respecto, afirmó que su administración será leal al mandato de los ciudadanos del Distrito Federal que apoyaron a un gobierno con un programa social de izquierda, y aseveró que los gobiernos o sirven a la mayoría o sirven a intereses, y nosostros, afirmó, servimos a la mayoría.

En el Deportivo 18 de Marzo de la delegación Gustavo A. Madero, donde entregó créditos al autoempleo a micro y pequeños empresarios, por un monto total de 9 millones de pesos, aseguró que para el gobierno local lo más importante, lo que le preocupa en primer lugar son las personas, “nosotros tenemos que gobernar sin perder de vista que éste es el objetivo primordial del gobierno”.

En ese sentido, destacó el valor que la administración capitalina da a la educación y recordó el programa que acaba de poner en marcha para apoyar a todos los jóvenes que estudian el bachillerato en escuelas públicas de la capital.

“Nunca más un joven de nuestra ciudad va a tener que dejar de estudiar porque no tenga dinero, todos van a tener el apoyo de su gobierno para terminar sus estudios, porque se lo merecen, porque están haciendo un esfuerzo, porque tienen el derecho a salir adelante”.

Todo sigue igual

En medio de un aplauso generalizado en el auditorio de ese deportivo, localizado al norte de la ciudad, aseveró que “no es justo que un joven tenga que dejar de estudiar por la situación económica actual, que por más que nos digan que ha cambiado a escala nacional, no es cierto, seguimos teniendo desempleo, seguimos teniendo carencias muy grandes, entonces vamos a apoyar a nuestros jóvenes”, indicó.

Porque si algo hay importante que debe hacer el gobierno, es apoyar la educación. Un pueblo educado es un pueblo libre, es un pueblo próspero y es un pueblo que nadie puede someter, y nosotros queremos que haya educación para que haya prosperidad y libertad en nuestra ciudad y salgamos adelante”.

En ese contexto subrayó la necesidad de garantizar la equidad, ya que si bien la ciudad de México es la más rica del país, “la mayoría de la población no tiene empleo, o si lo tiene está muy mal pagado, la situación de la ciudad es como una pirámide: tenemos muy pocos con demasiado y muchos sin posibilidad”, apuntó.

Añadió que “muchas y muchos tocan las puertas del banco, buscan cómo salir adelante con mucho sufrimiento, muchas carencias y no les abren la puerta, porque el argumento circulante es: si quieres un crédito necesito una garantía”.

Dicho de otra manera: los bancos sólo le prestan a los que ya son propietarios y ya tienen el predio, “y en ese círculo vicioso la mayoría no tiene acceso a nada”.

De ahí que, dijo refiriéndose a la entrega de los microcréditos, su gobierno vaya a incentivar a los pequeños empresarios, ya que este programa tiene el objetivo de abrir la puerta para que “todas las personas como ustedes, que quieren hacer sus empresas, hacer crecer sus negocios, salir adelante, pues tengan el apoyo de su gobierno”.

Para construir esa ciudad equitativa el gobierno local ha emprendido acciones que permiten al Distrito Federal continuar como la número uno en obra pública, lo que se acrecentará el año que entra debido a la construcción de la línea 12 del Metro, y a que se tienen previstas varias obras importantes, abundó.

Por otra lado, la ciudad de México sigue siendo la entidad federativa número uno en inversión extranjera y nacional, pero sobre todo, añadió, es la número uno en política social para garantizar la equidad, “estoy hablando de educación, de salud, de vivienda, de microcréditos, como los que hoy nos congregan, para apoyar a la mayoría”.

Casi para concluir, el mandatario dijo que el GDF va a seguir adelante con su programa, “nunca vamos a cambiar la orientación de nuestro gobierno, vamos a ser leales –desde el día 5 de diciembre que tomamos protesta hasta el día en que lo entreguemos– al mandato que nos dio la gente, que es un programa social, es un programa de izquierda y es encabezar un gobierno digno, un gobierno que defienda los intereses de la ciudad, que no le tenga miedo a nada, que actúe con resolución para defender a la mayoría”.

Creación de plazas

En su oportunidad, la secretaria de Desarrollo Económico, Laura Velázquez Alzúa, señaló que este programa busca fomentar la creación, el fortalecimiento y consolidación de micro y pequeñas empresas mediante créditos accesibles. Anunció que en esta sexta entrega, el gobierno local otorga mil 774 préstamos, con un rédito mínimo de 1.8 por ciento.

La funcionaria dio a conocer que en el primer semestre se crearon 71 mil 432 empleos, mil 250 más que los generados en el mismo periodo del año asado, y que son reflejo de las medidas acertadas que la administración capitalina ha implementado en beneficio de los más necesitados.

domingo, agosto 26

Barack Obama, Hillary Clinton y Cuba
Salim Lamrani
Rebelión
Revisado por Caty R.

El 21 de agosto de 2007, el candidato demócrata a las elecciones presidenciales de 2008 de Estados Unidos, Barack Obama, se expresó sobre Cuba. Se pronunció a favor de la eliminación de las sanciones económicas inhumanas impuestas por la administración Bush en 2004 y 2006 que separan despiadadamente a las familias cubanas (1). Estas medidas draconianas, destinadas a ahogar económicamente a la isla con el objetivo de derrocar al gobierno cubano, limitan los viajes de los cubanos de Estados Unidos a su país de origen a 14 días como máximo cada tres años si cumplen dos requisitos: tienen que conseguir una autorización del Departamento de Estado y disponer por lo menos de un familiar directo en Cuba, según la nueva definición de Bush, o sea, abuelos, padres, hermanos, hijos, cónyuge. Así, un ciudadano estadounidense de origen cubano ya no tiene derecho a visitar a sus primos, tíos y sobrinos que se han quedado en el país (2).

Obama también denunció las restricciones sobre las remesas que los cubano-americanos pueden mandar a sus familias (100 dólares al mes como máximo). “Se trata a la vez de una cuestión estratégica y humanitaria. Esta decisión [...] ha tenido un impacto profundamente negativo sobre el bienestar del pueblo cubano”, señaló. Como presidente, “otorgaré a los cubano-americanos derechos ilimitados para visitar a sus familias y mandar dinero a la isla”, prometió (3).

El senador de Illinois también hizo partícipe de su disposición a entablar conversaciones bilaterales con el gobierno de La Habana, “normalizar las relaciones y suavizar el embargo que ha presidido las relaciones entre nuestros países durante los últimos cinco decenios”. Obama es el primer candidato a la presidencia que evoca un posible levantamiento del estado de sitio económico contra Cuba. Se trata aquí de un enfoque sumamente constructivo aunque se pueda lamentar cierto tufo colonialista que emana de sus palabras, como lo ilustra su voluntad de imponer ciertas condiciones a una nación soberana (4).

Felipe Pérez Roque, canciller cubano, saludó la iniciativa de Obama. “Estas declaraciones expresan el sentimiento mayoritario de Estados Unidos”, declaró, condenando al mismo tiempo el ensañamiento “bárbaro y anacrónico” de la administración Bush hacia su país (5). También subrayó que las medidas restrictivas violaban los derechos constitucionales de los ciudadanos estadounidenses a la libre circulación (6).

Por su parte, la candidata demócrata Hillary Clinton, echando el ojo a las subvenciones de la extrema derecha heredera del antiguo régimen de Fulgencio Batista, calificó el punto de vista racional de Obama de “irresponsable y francamente ingenuo” (7). Se pronunció a favor del mantenimiento de las sanciones económicas permaneciendo fiel a la herencia de su marido, Bill Clinton, que firmó la insensata ley Helms-Burton en 1996 con carácter retroactivo y extraterritorial destinada a dar el golpe de gracia a la revolución cubana. “Está a favor del embargo y de nuestra política actual hacia Cuba”, declaró su portavoz, Mo Elleithee (8).

La inmensa mayoría de la comunidad cubana de Estados Unidos y de la opinión pública desean ardientemente el levantamiento de las sanciones económicas que afectan gravemente al nivel de vida de la isla. El bloqueo impuesto a Cuba desde 1960 ilustra la incapacidad de Washington de reconocer la independencia de la nación caribeña. Además, ha sido totalmente ineficiente. El gobierno de Fidel Castro ha propuesto varias veces a la Casa Blanca un diálogo basado en el respeto mutuo. Pero hasta ahora, el vecino del norte, que se niega a perdonar la afrenta sufrida en 1959 cuando Cuba se liberó definitivamente del tutelaje estadounidense, siempre lo ha rechazado.

Jen Psaki, portavoz de Barack Obama, resumió el problema en estos términos: “A fin de cuentas, este sufragio es una elección entre el mantenimiento de políticas del pasado que han fracasado [...] y [la voluntad de] hacer borrón y cuenta nueva y elaborar un nuevo enfoque de la diplomacia global”. Es de esperar que la razón y el sentido común prevalezcan para que desaparezca para siempre el cruel e injusto castigo del cual es víctima la población cubana.

Notas

(1) Barack Obama, « Our Main Goal : Freedom in Cuba », The Miami Herald, 21 de agosto de 2007.

(2) Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington : United States Department of State, mai 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf (sitio consultado el 7 de mayo de 2004), pp. 40-41.

(3) Barack Obama, « Our Main Goal : Freedom in Cuba », op. cit.

(4) Ibid.

(5) Reuters, « Cuba’s Foreign Minister Applauds Obama Stance on Sanctions », 22 de agosto de 2007.

(6) The Associated Press, « Cuban Official : Obama Ochoes U.S. Sentiment », 22 de agosto de 2007.

(7) Laura Calls For Lifting U.S.-Cuba Travel Limits For Family », The Associated Press, 21 de agosto de 2007.

(8) Beth Reinhard & Lesley Clark, « Candidates Bring Cuba Into Race », The Miami Herald, 22 de agosto de 2007.

(9) Ibid.

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.

Los traicionamos, pero no nos merecen
Robert Fisk
La Jornada

Siempre los hemos traicionado. Apoyamos a Flossy en Yemen. Los franceses respaldaron a los Harais locales en Argelia, luego el Frente de Liberación Nacional los obligó tragarse sus propias medallas militares francesas antes de despacharlos a fosas comunes. Los estadunidenses exigieron democracia en Vietnam, y después de alabar a los vietnamitas por votar bajo fuego en tantas ciudades, pueblos y aldeas, destruyeron uno a uno a sus primeros ministros electos porque no estaban obedeciendo sus órdenes.

Ahora estamos metidos en Irak. Y estos iraquíes irritantes no merecen nuestro sacrificio, al parecer, porque sus líderes elegidos no hacen lo que queremos. ¿No les recuerda esto a una organización palestina llamada Hamas?

Primero, los estadunidenses adoraban a Ahmed Chalabi, el hombre que inventó para Washington las “armas de destrucción masiva”, con ayuda de un cuantioso fraude bancario que acabó pesando sólo sobre él. También lo ayudaron, por supuesto, el diario The New York Times y Judith Miller, e incluso llegó al país a bordo de una flota aérea estadunidense. Luego adoraron a Ayad Allawi, un fantasma al estilo Vietnam que admitió haber trabajado para 26 agencias de inteligencia, incluidas la CIA y el MI6. En su momento, estas declaraciones causaron risillas disimuladas de la prensa occidental que lo llamaron “una astilla del viejo madero”, “el tipo de hombre que necesitamos”, “típico de Medio Oriente”, y no nos importó que los iraquíes no quisieran a este chiíta de boutique.

Luego vino Ibrahim Jaafari, símbolo de la ley electoral a quienes los estadunidenses adoraron, apoyaron, adoraron de nuevo para después destruir. Su obituario político debería ostentar las fechas 7 de abril de 2005-20 de mayo de 2006.

La tardía conversión de Washington a la democracia (su segundo procónsul, Paul Bremer III, se inclinaba más por los comités tribales) representada por Jaafari resultó ser demasiado suave con el “terror”, demasiado suave con Irán y un poco demasiado suave con todo lo demás. No eran capaces de organizarse. Todo dependía de los iraquíes, desde luego, pero los estadunidenses querían quitar a Jaafari del gobierno del gobierno iraquí, una Tierra de Nunca Jamás en la muy húmeda Zona Verde de Bagdad, vecina a la más grande embajada estadunidense en todo el mundo. Así que adiós, Ibrahim.

Luego fue Nuri Maliki, un hombre con quien Bush podía “hacer negocio”; lo adoró, lo respaldó, lo adoró de nuevo hasta que Carl Levin y el resto de los miembros del comité de las fuerzas armadas del Senado, y de seguro también Bush, decidieron que no era capaz de cumplir los deseos de Estados Unidos. No pudo formar un ejército, no pudo darle cohesión a la policía. Estas son demandas extrañas debido a que las fuerzas estadunidenses financian y arman a algunas de las más brutales milicias de sunitas. Además, Maliki es percibido demasiado cercano a Teherán.

Ahí lo tienen. Derrocamos a la minoría sunita de Saddam y los iraquíes eligen a los chiítas para ejercer el poder y fue así como obtuvieron cargos de gobierno todos esos viejos acólitos iraníes que han vivido bajo la Revolución Islámica en el exilio desde la guerra entre Irán e Irak (Jaafari fue miembro de alto rango del partido islámico Dawa, que con entusiasmo secuestró a rehenes occidentales en Beirut durante los años 80 cuando trataron de hacer volar en pedazos a nuestro amigo el emir de Kuwait).

Echémosle la culpa a los iraníes por su “interferencia” en Irak, cuando son las mismas criaturas de Irán las que han sido electas para gobernar. Y ahora, deshagámonos de Maliki. El tipo no sabe cómo unificar a su propio pueblo, por amor de Dios. Y nada de interferencias, por supuesto. Pero esta decisión depende de los iraquíes, al menos de los que viven bajo protección estadunidense en la Zona Verde.

El rumor en Medio Oriente, donde la palabra “conspiración” (al moammarer) tiene el poder de volverse realidad, es que las cálidas visitas que Maliki ha hecho a Teherán y Damasco han sido la gota que derramó el vaso para los fantasiosos en Washington. Ello se debe a que Irán y Siria son parte del eje del mal, o la cuna del mal o lo que sea que están soñando actualmente Bush, sus secuaces y los israelíes. Echenle un vistazo a los 30 mil millones de dólares que se destinarán a Israel la próxima década para defender la causa de la “paz” y entenderán por qué las visitas de Estado que Maliki ha hecho al enloquecido Ahmadinejad y al más serio Bashar Assad parecen gritar, en las palabras de Enrique VIII, “traidor, traición, traición”.

Pero Maliki está demostrando lealtad a sus antiguos patrones iraníes y a sus aliados sirios alawitas (los alawitas son un muy interesante satélite de los chiítas).

No es tanto que nos enfurezca la codicia de los líderes árabes. Después de todo, vean el prolongado apoyo que brindamos a nuestro fiel aliado… ejem, Saddam Hussein. Lo que nos deja boquiabiertos es su ignorancia de la historia. Originalmente apoyamos a Nasser, felices de que destruyera a ese fútil y gordo rey Farouk, hasta que nacionalizó el canal de Suez y entonces tuvimos que bombardearlo.

Apoyamos al coronel Kadafi contra el igualmente corrupto rey Idriss, hasta que Kadafi apoyó al ERI y ayudó a planear un atentado en un club nocturno de Berlín occidental, y entonces tuvimos que bombardearlo. Ahora Kadafi (un “estadista”; recuerden que así lo llamó Jack Straw, haciendo muecas) se está beneficiando de las ventajas de un contrato de compra de armas con Francia, ¡quizá ayudado por la gloriosa Cecilia! ¡Si Maliki supiera de lo que se está perdiendo!

Huelga decir que el premier sabe de los beneficios que Saddam tuvo a cambio de obedecer los caprichos de Estados Unidos, entre ellos la muy útil invasión del Irán del ayatola Jomeini. Medio millón de muertos. Y cuando un buque de guerra estadunidense fue objeto de disparos, los estadunidenses, en este caso precursores de la “guerra contra el terror”, agradecieron a Saddam por haber indemnizado a las familias de los tripulantes de la nave (es verdad, ¡les juro que no es broma!).

¿No hay límite para estas hipocresías? ¿No es cierto que alguna vez quisimos ver muertos a todos los líderes del ERI? ¿Y que ahora éstos toman el té con la reina? Aquellos que entienden nuestros deseos son recompensados, aquellos que no lo hacen acaban en el cadalso, ergo Saddam. Estas criaturas –usemos el término correcto– nos pertenecen y por eso podemos pasarles por encima cuando así lo queremos.

Olvídense de las elecciones democráticas (“Este es un gran día para Irak”: Tony Blair). No hemos aprendido, ni vamos a aprender nunca, la clave de Irak: la mayoría de sus habitantes son chiítas. Asimismo, la mayor parte de sus de sus líderes, incluido el “pasional” Moqtada Sadr (es muy típico de la BBC y de CNN darnos este tipo de definiciones políticas), fueron entrenados, nutridos, destetados, amados y aleccionados en Irán. Y ahora, repentinamente resulta que ¡cómo los odiamos!

Los iraquíes no nos merecen. Esto será nuestra determinación principal; la arena que dará a nuestros tanques la tracción necesaria para salir de Irak. ¡Traigan a los payasos! Quizá ellos también puedan ayudarnos.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

sábado, agosto 25

VIDEO CLIP PLAYA GIRON (CUBA)

APORTACION PUBLICITARIA DE LOS PERIODICOS A LA CAMPAÑA DE AYUDA A LOS DAMNIFICADOS DEL HURACAN DEAN

Para edición de Orizaba

UNIVERSIDAD VERACRUZANA

VICERRECTORIA ORIZABA-CORDOBA

CENTROS DE ACOPIO

DAMNIFICADOS HURACAN DEAN

EN: VICERRECTORIA, CHEDRAUI, CRUCE DE VIA (PANTEON) Y FACULTADES

DIAS 25, 26,27 Y 28 AGOSTO

APORTACIONES BANCARIAS A LA CUENTA DE LA FUNDACIÓN DE LA UV

Para edición en Córdoba

UNIVERSIDAD VERACRUZANA

VICERRECTORIA ORIZABA-CORDOBA

CENTROS DE ACOPIO

DAMNIFICADOS HURACAN DEAN

EN: SANGRILLA CARR. FORTIN-CORDOBA (frente Wallmart) y FACULTADES

DIAS 25, 26,27 Y 28 AGOSTO

APORTACIONES BANCARIAS A LA CUENTA DE LA FUNDACIÓN DE LA UV

Los desempleados

Fco. Javier Chaín Revuelta

Cuanto mayor es el ritmo de la acumulación capitalista mayor es el excedente o sobrante de trabajadores. La población obrera sobrante de la acumulación capitalista se genera por dos vías: el despido de los obreros que antes tenían trabajo, y la imposibilidad de conseguirlo por una parte de los nuevos contingentes de trabajadores. Es importante señalar que los procesos no se enmarcan en una situación de crisis, sino que resultan del proceso natural de acumulación capitalista. Y como los nuevos capitales invertidos son, en última instancia, resultado del trabajo acumulado, es la clase obrera, con su trabajo, la que genera las condiciones para su futuro desempleo.

El siempre exacto Marx denomina a la "población obrera sobrante" Ejército Industrial de Reserva (EIR). Su primera función es deprimir los salarios: una alta dotación de mano de obra desocupada o subocupada presiona a la baja de los salarios, por existir gente disponible a trabajar por menores salarios. Su segunda función es la de reserva, ya que en los momentos de expansión de la economía, siempre habrá disponibilidad de mano de obra que, de no haberla, presionaría a los salarios al alza. En períodos de crisis, el EIR, integrado hasta ese momento por desplazados de la acumulación o buscadores de trabajo por primera vez que no consiguen empleo, se incrementa en volumen con el ingreso de todos los trabajadores desplazados por las empresas cerradas en las crisis. En definitiva, el desequilibrio del mercado de trabajo es la sumatoria de un componente estructural (modelo de acumulación) y un componente coyuntural (crisis cíclicas).

El EIR tiene cuatro componentes: Los desempleados propiamente dichos, es decir, la superpoblación excedente relativa (SER) flotante, por su entrada y salida del mercado de trabajo. Seria el desempleo abierto. Los que tiene trabajo esporádico, en malas condiciones y por ende siempre están dispuestos a ingresar al trabajo formal. Son los precarios e informales que Marx llamó SER intermitente. Los que están en sectores que serán destruidos y están en espera de ser reserva. Marx los llamó SER latente. Los desplazados definitivamente, es decir, los desocupados crónicos.

El criterio neoclásico defiende la mano invisible, donde de forma automática los mecanismos del libre mercado regulan la igualdad entre la oferta y la demanda de trabajo, manteniendo la economía en el equilibrio de pleno empleo. Para sus representantes los altos salarios provocaban un aumento de la oferta de trabajo, estos eran rígidos debido a la intervención del Estado y de los sindicatos y por tanto eran los causantes principales del desempleo. En la década del 30 el mundo capitalista se vio afectado por la crisis más grande hasta ese momento y la teoría neoclásica no tuvo respuesta para fenómenos del XX. Nuestros candidatos tampoco tienen respuesta a no ser propuestas esclavistas o del medioevo que pretenden mantener señores feudales con derecho de pernada.

Alienta saber que la población se prepara para llevar, de cualquier manera, la imaginación al poder. Ahí los privilegios serán comunes y no sólo para un puñado de cínicos capitalistas que con violencia “legal” se apropian sin derecho del trabajo popular y comen gracias al sudor del pueblo. fjchain@hotmail.com

viernes, agosto 24

Radicalizará el EPR acciones

El comandante “Nico”, del EPR, advierte que, frente a la cerrazón y autoritarismo del gobierno de Felipe Calderón, la guerrilla realizará acciones “de mayores dimensiones”, hasta que sean liberados sus compañeros desaparecidos

José Réyez

“Somos un grupo armado que tiene como objetivo la justicia social y sólo al cumplirlo depondremos las armas sin ningún condicionante”, dice el comandante “Nico”, del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), encargado de la zona Occidente de México, en entrevista concedida a Contralínea el pasado 2 de agosto.

El representante del grupo guerrillero, que, según el Centro de Investigación y Seguridad Nacional tiene presencia en más de 10 estados, advierte que pasaron de la propaganda a las acciones armadas. “Llegamos a una coordinación de respuesta activa, ante la negativa del gobierno de Felipe Calderón de entregar a nuestros desaparecidos, vivos o muertos”.

“Nico” señala que el EPR tomó la decisión de “realizar acciones de mayores dimensiones y atacar sectores estratégicos, lo cual no se debe tomar como terrorismo, sino como una lucha legítima por nuestros hermanos desaparecidos.

“Si el gobierno de Felipe Calderón se niega reiteradamente a negociar y liberar a nuestros presos políticos, debería considerar que nadie se levanta en armas por motu proprio y que siempre existe una razón primordial: la justicia social y el beneficio de los más pobres”.

De acuerdo con el insurgente, en términos técnicos y de infraestructura, el EPR cuenta con suficientes elementos adscritos a su movimiento que tienen una extensa preparación. “El gobierno ha afirmado que es imposible detectar cuándo será el siguiente ataque. La respuesta es muy clara: nuestros presos políticos”.

Los operativos del EPR conciernen al estado de privación de los derechos humanos en el país, atiende a una expresión de repudio ante los presos políticos y es el resultado del cero diálogo existente con el gobierno, indica.

“Sabemos que capturar a presos políticos no es nuevo en el país, y que el gobierno de Felipe Calderón sigue la política de un régimen autoritario que impide otra opción”. El representante guerrillero expresa que las acciones llevadas a cabo no son un atentado contra la nación, sino un llamado de atención al gobierno federal que hace oídos sordos a sus demandas.

“¿A quién tenemos que recurrir para que nos entreguen a nuestros desaparecidos? O será que ya ni siquiera están en esa calidad, puesto que pueden estar muertos. Éste sería el peor error cometido por esta administración, ya que nuestras raíces se encuentran en todos y cada uno de los compañeros de lucha.”

El comandante eperrista describe que el gobierno de Calderón es de él: no refleja nada a los demás, el pueblo claramente no le importa, y deja que los ricos, por el contrario, tengan más y más recursos, en detrimento de los pobres.

Decimos como organización que los blancos de ataque no son más que un grito desesperado, para que los integrantes del gobierno federal se hagan responsables de lo que está aconteciendo.

Subraya cómo ha fallado la estrategia neoliberal. “Algo está pasando y no lo quieren ver. El presidente Felipe Calderón es producto de un fraude electoral orquestado por las cúpulas de poder. Y aunque no estábamos de acuerdo con ciertas políticas de Andrés Manuel López Obrador, reconocemos que la existencia de éste no es más que un fotomontaje de la realidad que quieren que se vea en el extranjero, y que nosotros somos una célula a la que pueden catalogar de terroristas”.

“Nico” explica que el PDPR-EPR es el reflejo de ese México que no está de acuerdo con la desigualdad social, de este país olvidado que nadie quiere ver porque duele, y duele mucho. “Pero aquí estamos, siendo parte de una sociedad que vamos a defender aunque nos cueste la vida”.

Agrega que la actual lucha es por la liberación de todos los presos políticos en el país y por que el gobierno de Felipe Calderón, con todos los funcionarios que actúan de manera impune, dejen de hacerlo, por el bien de México.

“Nico” señala que la respuesta del gobierno de Calderón, de endurecer su lucha contra nosotros, lastima y hiere los sentimientos más profundos del movimiento, sobre todo los de un país que sólo puede estar en paz, basado en el respeto de los derechos humanos fundamentales.

Sostiene que, con base en los resultados, ni la guerra de baja intensidad, ni la de confrontación mortal han sido efectivas para el gobierno de Felipe Calderón. Son, por el contrario, una seria amenaza para la población, generada por el propio Estado.

“La contrapropaganda del Estado se basa en nuestro desprestigio, de una célula que ahora adquiere nueva fuerza de guerrilla, o de ejército. Cuán preocupado está el presidente Calderón, que no se ha tomado la molestia de mirar a los mas pobres y marginados”, dice.

El comandante reclama la presentación con vida y la libertad de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecidos el pasado 25 de mayo, por órdenes del general Juan Alfredo Oropeza Garnica, titular de la Región Militar de Ixcotel, Oaxaca.

“Estamos seguros de que el gobierno los tiene, aunque dice una cosa y hace otra”, afirma el comandante. Desde la detención de sus militantes, el EPR inició una Campaña nacional de hostigamiento, con explosiones en los ductos de Petróleos Mexicanos en Querétaro y Guanajuato, los días 5 y 10 de junio. El 28 de julio volaron parte de una cárcel en construcción en Chiapa de Corzo, Chiapas, mientras que el 1 de agosto pasado hicieron estallar un petardo en el centro comercial Plaza del Valle de la capital oaxaqueña.

Sobre estas acciones, la Procuraduría General de la República inició la averiguación previa OAXAP/270/07, por el delito de violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. En tanto, la Secretaría de la Defensa Nacional y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional advirtieron redoblar esfuerzos para detectar células del EPR en Guerrero, Chiapas, Oaxaca y el Distrito Federal.

Sobre las actividades de hostigamiento del ERP, el comandante “Nico” señala que el gobierno mexicano “ha querido confundir nuestra actividad con actos ‘terroristas’ que buscan violentar el estado de derecho”.

“No somos terroristas –dice–, somos un movimiento revolucionario y en toda revolución hay armas. Hemos sido provistos de todos nuestros aditamentos por el mismo pueblo y hemos sido armados por y para el pueblo, porque el México del rezago es el que pide clemencia ante tanta ignominia. Ya basta de tanta opresión, del país de los mega ricos y de los mega pobres.”

El comandante asegura que la sociedad civil puede estar tranquila, ya que el movimiento no es contra ella. Por el contrario, detalla, reivindica su posición como trabajadores, padres de familia, hijos, y les da la oportunidad para del letargo en el que se encuentra.

Insiste en que su organización está consciente de los alcances reales de sus operaciones y afirma que “vamos a liberar al México reprimido. Llamamos a las expresiones populares, políticas y revolucionarias a dar una lucha honesta, basada en principios de igualdad. Vamos a impedir que las cárceles se llenen de presos políticos y de conciencia y liberar a los ya existentes. Lo que puede ser peor son los desaparecidos eternos, que son los muertos sin la certeza de que lo estén”.

Respecto a sus operativos, el militante del EPR dice que la transformación que requiere México no está a cambio del mejor postor. “Todas las instancias se han agotado. Hemos tratado de dialogar con los diversos gobiernos, sin siquiera reconocer que algo está sucediendo y que por tanto es la razón por la que estamos en armas”.

Sin bajas

El EPR no había realizado acciones militares desde 1996, cuando atacaron de forma coordinada en Michoacán, Guerrero, estado de México, Hidalgo, Oaxaca y Aguascalientes.

Ahora, la captura de sus militantes Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez o Raymundo Rivera Bravo –éste último identificado como fundador y líder del Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo-Partido de los Pobres, grupo fundador del PDPR-EPR– pone en riesgo la estructura de ésta organización y en particular sus comités y células distribuidas en la zona sur y centro del país.

Sobre las suposiciones de que, con la captura de sus compañeros, se ha desmembrado al grupo, el comandante “Nico” asevera que “esto es una afirmación totalmente falsa. Nos hemos reagrupado y reorganizado, y a cuenta de nuestra efectividad es que no hay más compañeros secuestrados-desaparecidos”.

Describe que para el EPR es refutable la posibilidad de riesgo como estructura partidaria, y que ambas cuestiones, tanto la política como la armada, conviven armoniosamente y no existe una crisis interna.

“Basándonos en las incursiones a los ductos de Pemex, así como la acción en la cárcel de Chiapa de Corzo, Chiapas, son expresiones de que esto va en serio”, destaca. El insurgente explica que el gobierno lo habría tomado como un hecho aislado, no consumado, “sin que se le diera un buen cause al mensaje que el EPR quería mandar de que liberasen a los compañeros a como diera lugar, y que el gobierno negociara”.

Reitera que, sin una estructura militar, las acciones no habrían sido posibles, y sin una estructura política, el mensaje habría sido ambiguo y poco entendible. “Tenemos brazos independientes, lo que nos permite tener una organización bastante flexible, que nos ha permitido seguir adelante con el firme propósito de que la sociedad civil nos respalde, consciente de que la realidad que acontece en el país es de todos, no de unos cuantos”.

Por tanto, refiere, los ataques de esta magnitud, donde se violentan nuestros derechos humanos, es sin duda, lo que mueve ahora al EPR.

Ideario político

La defensa de los derechos de los pobres y de los indígenas, la no explotación de recursos no renovables son algunos de los principios que rigen la labor del EPR, explica “Nico”.

Advierte que los funcionarios del gobierno federal sólo ven a las clases que gozan sobre la base del poder político y económico, los trabajadores no existen, y tratan en la imagen pública de asumir un papel responsable, sin que esto sea realidad.

El comandante asegura que han crecido en la clandestinidad y que el propio gobierno de Calderón se ha dado cuenta de que el movimiento se reaviva, simplemente con el hecho de secuestrar a compañeros defensores de las causas sociales.

Externa que los tiempos pueden marcar una pauta para el resurgimiento masivo del movimiento, producto de los acontecimientos y la desigualdad, “aunque esperamos emerger en algún momento de la clandestinidad a la que nos han acorralado a éste y otros movimientos”.

Sobre el planteamiento político del EPR de guerra popular prolongada, el líder guerrillero dice que su aplicación es una opción de tiempos políticos y no de espacios. “La guerra popular prolongada se da guardando un bajo perfil y sólo mostrando algunos destellos; puede ser una opción cuando el gobierno es ciento por ciento opresor, como lo ha demostrado Felipe Calderón”.

Añade que entre sus estrategias está la de resistir. “Otra de ellas es, mediante estos cursos que nos permitan guardar discrecionalidad y que sabemos que son empresas responsables, aludir a los asistentes para informarles cómo funciona realmente el movimiento, de todas las organizaciones afines. Demostramos una vez mas que nuestro compromiso es con México”.

Narcoguerrilla

Nico señala que el EPR y la narcoguerrilla latinoamericana –sobre todo la colombiana, con la que se le ha vinculado recientemente– no tienen nada en común. “Somos una organización para el bien social, no para generar un mal mediante el consumo de sustancias adictivas. No estamos a favor del uso de sustancias tóxicas y por lo tanto no existe ni la remota, por tentadora que sea la oferta, posibilidad de arreglo con cualquier grupo. En cuyo caso habría que investigar si no es un invento de las propias autoridades de Colombia. En lo que respecta a México podría ser otro invento del gobierno”.

Arguye que el EPR no tiene ningún nexo con grupos que no sean mexicanos y defiendan las causas sociales de nuestro país. “Es amplia la actividad que aquí realizamos para distraernos; es nuestro deber saber el estado de esas organizaciones, sabiendo que contribuyen al fortalecimiento de su planta trabajadora y campesina. Desconocemos cualquier relación de alguno de nuestros agremiados con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”.

Respecto a los procesos político-electorales, como forma de lucha para acceder al activismo del EPR, precisa que la confluencia de miles de personas en un acto político como el votar puede funcionar sólo en el caso de que el gobierno esté atento a lo que le sucede a su alrededor, pero si es insensible y está enajenado con su propio poder, es imposible que movilizaciones de tipo electoral puedan, por sí mismas, generar un cambio en el país.

“Nico” considera que el EPR es la expresión más congruente ante la ignominia e imposibilidad de diálogo consciente y abierto. Solamente en extrema urgencia, en donde los grandes intereses económicos se vean afectados, sería la única opción que vemos viable para que haya ese cambio, dice.

“Entendemos el papel de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, pero aún así, los resultados hablan por sí solos. La estrategia es conjunta con toda la sociedad. Sabemos que los intereses de muchos poderosos son trastocados con el ‘país en crisis permanente’. No se trata de una guerra indefinida, por el contrario, los resultados de nuestras acciones buscan mayor adhesión por parte de la población.”

Destaca que se debe seguir muy de cerca los errores que va cometiendo el gobierno federal, exigir que se nos devuelva a nuestros compañeros presos políticos y secuestrados, y que asuma cada quien su responsabilidad de los hechos.

El comandante eperrista considera que la vida es lo más importante. “¿Qué podemos esperar de un gobierno que no asume su responsabilidad y no respeta la vida? Nada, lo que requiere el pueblo es que uno de los actores tome en sus manos las riendas del país. Podemos generalizar las acciones a tal grado que haya un reconocimiento oficial, pero sabemos que costaría mucho, tanto a la sociedad como para las cúpulas del poder”.

El guerrillero explica que la consolidación de un partido político es uno de sus objetivos, siempre y cuando las demandas sociales se vean cumplidas. “Sin exigencias sociales realizadas, no vemos necesidad de crear un partido político abierto. Porque, para llegar a esto, quiere decir que México ya cambió totalmente”.

Agrega que, “si fuera cierta esta utopía, depondríamos de inmediato las armas, previa amnistía, porque si alguien ha creado y sembrado un clima de incertidumbre social son las cúpulas de poder. El comandante “Nico” advierte que las acciones del EPR no cesarán, hasta que se les dé un espacio abierto al diálogo y sin restricción alguna.

Teme el ejército actuar a fondo contra el EPR

Al abandonar la inteligencia militar y el seguimiento puntual a los grupos subversivos, la guerrilla se ha fortalecido en los últimos siete años: el EPR se localiza en media docena de estados, con armamento y equipo sofisticado equiparable al que utilizan las fuerzas castrenses, reconoce un grupo de generales del Ejército Mexicano. “Seguimos con más saturación de misiones, con poco personal, temor a actuar a fondo y un dislocamiento en los servicios de inteligencia”, dicen, al tiempo que buscan criminalizar la lucha social

Alejandro Vázquez

Experto en lucha antisubversiva, en control de disturbios y seguridad interior, con una carrera de décadas en el Ejército, el general en retiro se lleva la mano a la barbilla y a la pregunta de qué está ocurriendo con los grupos armados en estos momentos, y si el EPR es o no peligroso, responde con gravedad, pero directo:

“Lo que pasa es que no le estamos midiendo el agua a los camotes; en pocas palabras, estamos operando casi desde cero, retomando la labor de inteligencia militar que sobre estos temas se dejó de hacer el sexenio pasado y ahorita está cabrón saber exactamente el tamaño y los alcances de esta gente”.

Estamos pagando las consecuencias de haber convertido toda la agenda de seguridad en una agenda de lucha contra el narcotráfico, que además tampoco dio los resultados esperados, añade.

“La guerrilla no se quedó quieta, siguió actuando, ocultándose, preparándose, y se les fue perdiendo el seguimiento que había”.

–¿Por qué?

–Porque ya no se hizo.

–¿Por qué?

–Ya no se ordenó.

–Sí, pero ¿por qué?

–Porque todo se volvió el narco, la acción del narco, la delincuencia organizada, los “ajustes de cuentas”, los “levantones”, los zetas, el Golfo, Sinaloa, los capos. Nos pusieron esa agenda, nos ordenaron luchar contra ese enemigo y lo demás fue quedando de lado, dice el general, anónimo en la declaración por razones de sobra.

Minutos antes de las 10 de la noche, el general, de traje gris, llega al lugar tras desechar dos sitios en la zona norte de la ciudad. Una discreta escolta lo acompaña. El saludo amable y la conversación sobre cualquier cosa dura unos instantes. “Vamos al grano. Aquí es mejor, es más tranquilo y todos estamos mas relajaditos”, dice el militar mientras le deja a su escolta sus dos celulares.

Quince minutos después llega el segundo divisionario, también vestido de civil y escoltado. Igual de certero en el objetivo de la reunión.

El otro militar llega mucho más tarde, casi al final del encuentro. Apurado, apenado, pero igualmente valioso en su conocimiento de lo que ocurre.

Las mesas del lugar se vacían. Sólo quedan cuatro o cinco comensales, pero la voz de los militares sigue siendo discreta.

El primero de los generales –tal vez con más experiencia– responde las primeras preguntas.

–¿El EPR es o no rival de cuidado?

–No lo sabemos. En lucha frontal, no; pero, como guerrilla, son muy violentos: están dispuestos a todo y saben por dónde van, tienen gente, armas, dinero y apoyo.

Toma la hoja de la libreta y con letra manuscrita, clara, explica con gráficas y cuadros lo que llama la “primera gran verdad” sobre la zozobra de la inteligencia mexicana y sus ausencias y extravíos desde finales del sexenio de Ernesto Zedillo, la administración de Fox y lo que va de este gobierno. Habla de las etapas históricas en la lucha armada y menciona tres fases en su desarrollo: la insurrección, la lucha armada y la revuelta popular.

–¿Se perdió tiempo?, ¿qué ocurrió con la inteligencia del Ejército?, ¿en dónde estamos?

–Hablamos de finales de la década de 1950 y principios de la de 1960, con el surgimiento de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria del maestro Genaro Vázquez Rojas; de luchas magisteriales y de la guerrilla de Lucio Cabañas, en Guerrero, pero también del contexto internacional, de Cuba y de Rusia y de los comunistas y su influencia en el continente para atajar al capitalismo y su ideología.

–Pero eso es el pasado, general. De eso no queda nada. El Ejército y la policía, la Federal de Seguridad, la Secreta, acabaron con todos o al menos con los más importantes.

–Sí queda gente, y a esos se les daba seguimiento en 1980, cuando vimos que venía ya en camino el EZLN.

“Esto no se acabó. Esta gente sigue accionando. Es el EPR que sobrevivió por generaciones y se reorganizó. Fueron Partido de los Pobres, Procup, Brigada de Ajusticiamiento, y más tarde EPR. Ahora son divisiones y nuevos grupos que operan no sólo en Oaxaca y Guerrero, sino en otros estados.

–¿El sureste?, ¿dominan el sureste?

–Allí siempre han estado. Ahora, tenemos elementos para señalar que se mueven en Sonora, Chihuahua, Monterrey, Puebla, Hidalgo, Michoacán, Morelos, algunos más en Nayarit y otros en Aguascalientes. Eso está comprobado. Andan muy activos.

Ahora hay dos generales sentados a la mesa. El segundo entiende al detalle la plática en marcha y tras el saludo se suma para apoyar lo dicho. Agrega el asunto del narcotráfico como línea de explicación y consumo popular y mediático, para meter en un mismo costal la violencia de los cárteles de la droga, la de la guerrilla eperrista, ciertos secuestros, los asaltos a camionetas de valores en el Distrito Federal, el boyante tráfico de armas y explosivos.

El recién llegado agrega que se dejó de hacer la inteligencia fina y básica de antes, al avanzar el sexenio de Fox. Repite que todo se centró en el narcotráfico. Añade que, a la par de la saturación de misiones y de operativos antidroga, en el Ejército se dio también el paulatino desmantelamiento del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Sus principales mandos fueron removidos poco a poco y colocados en sitios en los que aparentemente se les daba un nuevo rol en la lucha contra el crimen organizado. Se les envió a diversos sitios a intentar organizar agendas y planes a largo plazo para aplicar políticas anticrimen.

Nada extraordinario ocurrió y las labores de inteligencia quedaron en manos de inexpertos. Se dio, además, una lucha entre instancias como la Agencia Federal de Investigaciones y la Policía Federal Preventiva a nivel de mandos, en coordinaciones operativas y en racionalidad y amplitud de funciones, dicen los generales.

Los grupos armados percibieron las irregularidades y aceleraron algunas decisiones. Otras se dieron de acuerdo con los tiempos políticos y con sus calendarios de acción, explican.

La rebelión que viene

Hay un engaño en todo esto, aseguran los generales. “Ese engaño se le ha hecho a los dos últimos presidentes de la República al ocultarles información, negarles otra y exagerar u omitir datos vitales, para que el máximo comandante tenga una visión real de las cosas y pueda decidir”.

El trabajo de inteligencia se fue pervirtiendo. Los reportes y el acopio de información comenzaron a reducirse a un sólo tema como causa y efecto: el crimen organizado. Ése era el responsable de todo y en esa lógica se desglosaban todos los informes y reportes de incidencia delictiva en el país, coinciden los militares.

“Todo lo encausaron al narcotráfico y así creyeron que iban a resolver las cosas; pero estas acciones revelan, por la forma de ejecutarlas, la lucha de esta gente. Muchas de las acciones que siempre se le terminan atribuyendo al narco fueron en realidad operaciones de la guerrilla”.

–¿Como cuáles?

–La famosa incursión de comandos de dizque sicarios en Sonora, la balacera que desataron, la persecución, el paso por los retenes de la PFP. Todo eso fue asunto de guerrilla, no de ajustes de cuentas.

“Esa gente tardó varias semanas en meter de madrugada las camionetas y las armas. Fue una operación hormiga y nadie se dio cuenta. No es cierto eso de que le fueron a quitar las armas a la PFP. Sencillamente entraron sin que nadie se diera cuenta. Además, la camioneta hummer que se usó en esas acciones fue robada a un joven que la estaba vendiendo en Puebla. Lo balearon para quitarle la camioneta y a los 12 días aparece en Sonora.

–¿Qué más?

–Los asaltos a camionetas de valores. Ése que se hizo aquí en el Distrito Federal cruzando un camión para tapar la llegada de las patrullas y luego la balacera. Fueron ellos, el EPR, sus comandos. Son operaciones muy elaboradas: la delincuencia común no actúa así, no tienen ese nivel. Los atracos como esos son para hacerse de recursos, para que la gente que opera aquí tenga manera de seguir adelante y no haya necesidad de que les envíen dinero que se pueda rastrear.

–¿Son muchos casos?.

–Están aquí y allá. Las ejecuciones de comandantes en Michoacán, en particular la del coronel que fue emboscado, fue también una operación de eperristas que se sintieron descubiertos.

“Y otras más, la de Acapulco. Lo de Guerrero, cuando un comando entró a las oficinas de la policía ministerial a ejecutar a un comandante, a un agente del Ministerio Público y a dos secretarias, fue también cosa del EPR.

“Los narcos no andan por ahí con camaritas grabando lo que hacen. La guerrilla sí. Es parte de su manera de hacer propaganda, de llevar un control de lo que hacen y también para corregir errores. Es guerrilla, no narcos”.

Los militares dicen que para los estrategas de la actual guerrilla mexicana las dos primeras etapas de la ruta crítica de la liberación nacional ya se cumplieron: la insurrección y la lucha armada.

“Ahora, según esta gente, lo que sigue o lo que debería seguir es la fase de la revuelta popular. Parece que en eso andan, que ése es el objetivo y en eso trabajan, en crear las condiciones o en empujarlas para que se den esos escenarios de desestabilización”, dice el primero de los generales.

Otro agrega que al Ejército se le ordenó, desde sus altos mandos, en el sexenio anterior, no actuar, no meterse para nada en el conflicto de Oaxaca, aun a pesar de que se tenía conocimiento de la presencia del EPR y de otros grupos en la zona.

“Se tuvo conocimiento de la presencia de células de este grupo a poco más de un kilómetro de la zona militar en la capital oaxaqueña, pero la orden era clara y así se hizo. No se envió gente a las calles, no se pusieron retenes ni hubo cateos. Ésas fueron las órdenes del general Clemente Vega: no meterse, no manchar de nuevo al Ejército ni hacer nada que se reflejara en la población civil. Ése fue el gran temor de los mandos, que se dieran escenarios de represión de los que fueran responsables las fuerzas armadas, coinciden los generales. Se supo que anduvieron por el centro de la ciudad y la orden también fue no hacer nada, no intervenir.

“De ahí para acá se dejó de investigar, de tener el control sobre información sensible y vital para la seguridad”, indica el primero de los militares.

–¿Y cómo ha respondido la inteligencia militar ante estos retos y complicaciones?, ¿se ha reestructurado, hay nuevas instancias, reasignaciones?, ¿siguen existiendo instancias como el CIAN (Centro de Inteligencia Antinarcóticos), la sección segunda (Inteligencia Militar), o la sección séptima (Operaciones Contra el Narcotráfico)? –la pregunta, aunque seria, termina por arrancarles sonrisas a los generales. Uno y otro se turna para responder, como si el momento hubiera estado ensayado–.

–No. Nada ha cambiado. Los militares somos todavía muy cuadrados. Tanto así que, como comandantes, limitamos mucho a los Grupos de Información Sensible (GIS), no los soltamos y muchos acaban espantados pensando, “no, mejor no te metas a fondo porque te vayan a detener y yo luego qué digo, cómo justifico que tú”.

Un par de minutos antes de la medianoche, como en cuento de hadas, una revelación ilumina las mesas vacías. “La verdad es que, en la actualidad, los mandos tienen miedo de actuar, hay muchas dudas”.

–¿Y la tecnología, no les ayuda?

–Sí, pero es muy costosa y muchos la utilizan para otras cosas.

Al final de la noche el diagnóstico es claro y muy poco alentador. Los militares resumen que se debe regresar a las raíces de problemas como el de la guerrilla en México y revisar a sus líderes, porque esta gente casi siempre recorre el mismo camino dos o tres veces y no cambian sus hábitos fundamentales. Son las mismas personas y van a acabar haciendo lo mismo que saben hacer.

“Si hoy iniciamos este esfuerzo, en un año tendremos las bases para comenzar a actuar y tomar el control para prevenir y que no se den escenarios de alto riesgo e inestabilidad. Por lo pronto –dicen los generales– seguimos reaccionando y calculando quiénes son, cuántos son, adónde van a atacar, cómo le haremos para defendernos. Seguimos con más saturación de misiones, con poco personal, temor a actuar a fondo y un dislocamiento en los servicios de inteligencia.”

Desaparecidos políticos, herida social

Los delitos de lesa humanidad cometidos durante la guerra sucia quedaron impunes, señalan familiares de desaparecidos políticos. Exfuncionarios de la Femospp admiten que esa fiscalía obstaculizó el esclarecimiento de los casos

Mauricio Laguna

Investigaciones y documentos oficiales acreditan que de 1965 a 1985, militares, jefes policiacos, agentes de diversas corporaciones y autoridades locales y federales violaron los derechos humanos de cientos de personas detenidas ilegalmente.

Pese a las evidencias, el gobierno federal no tiene interés en resolver esta cicatriz social, coinciden Martha y Alicia de los Ríos Merino, del Comité de Madres de desaparecidos políticos de Chihuahua; Blanca Hernández, de la Fundación Diego Lucero; Graciela Mijares, de la Unidad Obrera y Socialista; Antonio Hernández Fernández, exmilitante del Partido de los Pobres, y Julio Mata y Tita Radilla, de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Políticos en México (Afadem).

Los familiares de los detenidos-desaparecidos de las décadas de 1970 y 1980 señalan que de los 532 casos turnados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp) en enero de 2002, sólo seis han sido consignados.

Se trata de los expedientes que acreditan la desaparición forzada de Jesús Piedra Ibarra, en Nuevo León; Ignacio Arturo Salas Obregón, en Aguascalientes; Jacobo Nájera Hernández, en Guerrero; José Barrón Caldera, en Sinaloa; Bernardo Reyes Félix, en Guerrero, e Ignacio Olivares Torres, en Jalisco.

No obstante, dicen, sólo se aclaró el paradero de tres desaparecidos: del hijo de Lucio Antonio Gallangos Vargas (vivo), de Alejandro Arroyo Cabañas y de Carlos Francisco Castañeda de la Fuente. Mientras que de las 11 órdenes de aprehensión giradas en contra de los implicados, sólo fueron ejecutadas dos. Los exagentes Miguel Nazar Haro, Wilfrido Castro Contreras y Juventino Romero Cisneros fueron detenidos por unos meses.

“A pesar de que ahora contamos con leyes más estrictas, éstas se aplican desigualmente. Los cuerpos represivos y las elites de las décadas de 1970 y 1980 siguen recibiendo un trato diferenciado en los ministerios públicos y juzgados y eso les permite gozar de impunidad. Tal es el caso de Luis Echeverría Álvarez, quien fue eximido del delito de genocidio”, asegura Julio Mata.

Pruebas documentales

Documentos oficiales de la extinta Dirección Federal de Seguridad –archivados en la Procuraduría General de la República, la CNDH y el Archivo General de la Nación (AGN)– comprueban la ilegalidad de los cateos y las detenciones realizadas por las autoridades, durante casi 20 años, en la República mexicana.

Constancias, testimonios y fichas sinalépticas describen que, en innumerables ocasiones, agentes policiacos allanaron y registraron domicilios de particulares. Las autoridades buscaban capturarlos por su actividad política, considerada subversiva.

A raíz del cierre de la Femospp, ocurrido el pasado 15 de abril, queda un registro de 566 expedientes de desapariciones forzosas, 800 casos denunciados y listas donde se consignan los más de 3 mil 200 muertos en diversos casos de genocidio, como la masacre del 2 de octubre de 1968, los hechos del 10 de junio de 1971 y la represión en el estado de Guerrero.

Graciela Mijares –esposa de Ignacio Salas Obregón, líder e ideólogo de la extinta Liga Comunista 23 de Septiembre, desaparecido en abril de 1974– considera que México carece de leyes acordes con las convenciones internacionales. Indica que las autoridades judiciales aún no admiten que la desaparición forzada es un delito de lesa humanidad y que esto impide juzgar a los responsables.

Para Alicia de los Ríos, hija de la guerrillera homónima desaparecida en 1978, la CNDH no ha rendido cuentas sobre el trabajo de las desapariciones forzadas. Acusa que esa institución “es cómplice y forma parte del esquema de impunidad”.

De los Ríos asegura que la Femospp tuvo los elementos suficientes para incriminar a Miguel Nazar Haro en la detención, tortura y desaparición de Jesús Piedra Ibarra, de Arturo Salas Obregón y de su madre.

“Nazar Haro, Javier García Paniagua y Luis de la Barreda Moreno, exdirectores de la Dirección Federal de Seguridad, intervinieron directa o indirectamente en cientos de desapariciones”, insiste la abogada.

Obstáculo institucional

José Luis Moreno Borbolla y Alberto López Limón, exintegrantes de la Comisión Histórica de la Femospp, explican que en la desaparición forzada los autores procuran no dejar evidencia de su actuar, en especial de las privaciones y detenciones ilegales. No obstante, en 275 casos se demostró esta práctica.

“El trabajo del exfiscal Ignacio Carrillo Prieto fue pobre. Él realizó una continua obstrucción a los esfuerzos de familiares y amigos por conocer la verdad de los hechos”, afirman.

Los exfuncionarios reconocen que la fiscalía violó el artículo 5 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cual indica que el ocultamiento de los cuerpos, la obstaculización de las diligencias de exhumación y la negativa de proporcionar información constituyen un trato cruel, inhumano y degradante.

Las víctimas tienen el derecho a solicitar a las autoridades gubernamentales que investiguen la violación de derechos fundamentales, para el establecimiento de la verdad histórica y de la verdad jurídica, que permita identificar a los responsables.

Denuncian que, en 2002, la Femospp obtuvo un presupuesto superior a 32 millones de pesos, duplicado en 2003. Para 2004, la Femospp llegó a manejar un presupuesto de 100 millones de pesos, sin considerar los recursos destinados a gastos de investigación en materia de seguridad nacional. No obstante, sus resultados fueron nulos.

La organización internacional Human Rights Watch señaló que el trabajo de la Femospp fue decepcionante: cientos de crímenes de lesa humanidad cometidos durante esa época quedaron impunes.

Gallegos Nájera, exmilitante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, destaca que los 25 miembros de la Asociación Nacional de Luchadores Sociales –que tiene presencia en Guerrero, Michoacán, Jalisco, Morelos, Estado de México y Distrito Federal– están trabajando en la integración de varias demandas penales contra el exfiscal Ignacio Carrillo Prieto, que serán turnadas en septiembre próximo.

Desaparición forzada, política de gobierno

Para las organizaciones de derechos humanos y organismos de familiares de desaparecidos políticos en México, la práctica de la detención y desaparición forzada se inició en 1965. Al igual que en otros países latinoamericanos, se trató de una política de Estado donde el ejército, cuerpos policiacos e instituciones tenían el objetivo de eliminar a la oposición, en especial a las organizaciones político-militares de izquierda.

La Liga Comunista 23 de Septiembre, el Movimiento de Acción Revolucionaria, el Partido de los Pobres, la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, el Frente Estudiantil Revolucionario, el Frente Urbano Zapatista, Comandos Armados del Pueblo, Vanguardia Armada del Pueblo, Fuerzas de Liberación Nacional y las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo, son algunas de las agrupaciones extintas durante la guerra sucia.

Los trabajos elaborados por la Femospp concluyen que existían elementos para fincar responsabilidad por privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, genocidio, homicidio, ejecuciones extrajudiciales y autoría intelectual de delitos de lesa humanidad a Luis Echeverría Álvarez, Hermenegildo Cuenca Díaz, Pedro Ojeda Paullada, Rubén Figueroa Figueroa, Luis de la Barreda Moreno, Mario Moya Palencia, Fernando Gutiérrez Barrios y Francisco Quirós Hermosillo.

Los familiares de desaparecidos acusan como responsables a Jesús Reyes Heroles –quien fuera secretario de Gobernación de 1976 a 1979–, Enrique Olivares Santana, Javier García Paniagua, Miguel Nazar Haro, el general Miguel Ángel Godínez, Mario Arturo Acosta Chaparro, Esteban Guzmán Salgado, Isidro Galeana, Sergio Bustos, Miguel Galindo Camacho, Filiberto de la Garza, Raúl Mendiolea Cerecero, Wilfredo Castro Contreras y Alejandro Straffon Arteaga.

Diversos informes de derechos humanos señalan que la mayor persecución contra la disidencia política y contra los grupos denominados guerrilleros sucedió durante la administración federal de José López Portillo y Pacheco (1976-1982). El número de desaparecidos políticos en dicha administración ascendió a 277.

Los gobiernos estatales y federales implicados en la guerra sucia han sido denunciados ante PGR, Secretaría de Gobernación, Amnistía Internacional, Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Comisión Nacional de Derechos Humanos y Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias con sede en Ginebra, Suiza.

La lucha por la presentación de los desaparecidos ha sido permanente. Huelgas de hambre, plantones, marchas, entrevistas directas con funcionarios del gobierno federal, han sido algunas de las estrategias empleadas desde la administración de Luis Echeverría Álvarez, dicen Julio Mata y Tita Radilla.

Coicoyán, el inframundo

En el municipio más pobre del país, las enfermedades curables y el cáncer socavan la vida de sus habitantes. Contrario a la promesa de erradicar la miseria que hizo el expresidente Vicente Fox, los indígenas de Coicoyán de las Flores subsisten abandonados, sin caminos ni atención médica

Erika Ramírez / David Cilia, fotos / enviados

Coicoyán de las Flores, Oaxaca. Bernardino Pineda Ortiz apenas había cumplido 12 años cuando los médicos del Hospital General de Oaxaca Aurelio Valdivieso lo desahuciaron, después de extraerle un tumor cerebral. El niño quedó imposibilitado de todas sus facultades y con los músculos de sus extremidades atrofiados. Volvió a ser un bebé, dice Valeria Ortiz, su madre.

Hace seis años, comenzó a sufrir dolores de cabeza que se agudizaron poco a poco. En la comunidad de El Jicaral, la más alejada de la cabecera municipal, no hubo médico que le atendiera ni diagnosticara el mal que le aquejaba.

Sus padres –indígenas nu’saavi o mixtecos que sobreviven de la agricultura de autoconsumo, como la mayoría de la población de esta región– no sabían cómo calmar sus dolencias y carecían de recursos económicos para llevarlo a la clínica más cercana, ubicada en el distrito de Juxtlahuaca.

El profesor de Bernardino exigió apoyo a los delegados de la Secretaría de Desarrollo Social para trasladarlo. Durante el recorrido, iniciaron las crisis convulsivas y las “autoridades” decidieron llevarlo a la capital del estado.

Los progenitores de Bernardino apenas entendían que su hijo estaba enfermo de gravedad. Ellos no hablan español y, aunque Oaxaca es uno de los estados con más hablantes de lengua indígena (2 millones, según estima el Consejo Nacional de Población), en el hospital no hubo un traductor que les explicara la magnitud del problema.

En el expediente 273961 quedó asentado que ingresó el 30 de septiembre de 2000 con una tumoración endocraneana, por lo que fue intervenido quirúrgicamente. Después de varias complicaciones postoperatorias y dos meses de permanecer internado, fue dado de alta con un cáncer avanzado que no lo hacía “candidato” a tratamiento de quimioterapia o radioterapia.

Desde ese año, para la familia Pineda Ortiz se han intensificado todos los problemas que acarrean la falta de asistencia médica y la miseria, pues ellos viven en el municipio más pobre del país, sin esperanzas de mejorar su calidad de vida y cambiar las condiciones de salud de su hijo.

Un estudio elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México revela que Coicoyán de la Flores tiene un índice desarrollo humano de 0.4455, similar al de las naciones del África subsahariana.

En esta población, enclavada en la sierra mixteca, se acaban las fuerzas y las ganas de vivir pues, los padres de Bernardino, desesperados, ya no encuentran la forma de salir adelante. Ella ocupa la mayor parte del tiempo en los cuidados de su hijo y en ocasiones cría algunos pollos para vender. Él apenas gana 50 pesos diarios, sólo cuando hay trabajo en la limpia de milpa.

Viven en una pequeña choza de adobe con techo de lámina en la ladera de la serranía, junto con tres de sus hijos, hacinados como casi todos los pobladores de la región. Ahí, con una precaria alimentación y sin atención médica, Bernardino cumplió la mayoría de edad.

“Ya no quedó como antes, pasa todo el tiempo como un bebé, no se mueve nada”, dice Valeria Ortiz mientras lo hidrata y acomoda en el camastro de madera vieja. El cuerpo de Bernardino se descubre pálido, extenuado y desnudo. “No hay más qué hacer, sólo esperar”, dice la mujer indígena.

En ésta, como en otras rancherías del municipio, enfermar es sentencia de muerte. No hay clínica ni médico que haga valer el “derecho a la salud” de todos los mexicanos. Emiliano Pineda López, exagente municipal de El Jicaral y uno de los pocos pobladores que hablan español, asegura que “la gente de aquí vive en total abandono”.

“Queremos un médico que permanezca en la comunidad. Siempre mandamos nuestra solicitud a Oaxaca pero el gobierno no nos hace caso. Dicen que no hay dinero para pagarle al personal, por eso es que tenemos una casa de salud sin doctor”, expresa, indignado.

A lo lejos, muestra un cuarto construido hace un par de años, pintado de blanco y con la palabra “Salud” resaltada en verde y azul. “De qué nos sirve si permanece cerrado”, exclama el lugareño.

Tierra Colorada

Los pasos de Anegleto Santiago son lentos y tortuosos para su avanzada edad. Apenas se sostiene con un palo de madera y camina sin rumbo. Duerme donde le caiga la noche pues el hombre ha perdido la noción del tiempo. Es indigente en el municipio más pobre del país.

El frío comienza y la lluvia amenaza con caer pronto. Anegleto no porta nada que lo proteja: usa un huarache de hule, una camisa desgastada y un pantalón de mezclilla viejo. Reposa sentado sobre la tierra. No puede más, soba sus pies heridos. Desde hace más de diez años iniciaron las molestias y la hinchazón que le hacen caminar con dificultad. No sabe qué es lo que tiene.

Gregorio López Morelos, agente municipal de Tierra Colorada, le saluda y eso basta para que el anciano comience a rezar sus males. Abatido, muestra las costras y protuberancias que se han formado en su pie derecho. El izquierdo no está mejor. Sus ojos también se han quedado con la “vista nublada”.

El indígena nu’saavi pasa el tiempo solo: su esposa murió hace algunos años y sus hijos decidieron emigrar el norte en busca de mejores condiciones de vida. Come lo que la gente le invita: yerbas, maíz o frijol. No hay más que ofrecerle. Tampoco cuenta con ningún apoyo gubernamental y mucho menos con servicio médico.

En la mixteca oaxaqueña “hay mucha gente enferma”, dice el agente municipal. Aquí, el atraso y la marginación se evidencian en sus pobladores: descalzos, escuálidos y enfermos.

Las brigadas de salud que envía cada mes el gobierno estatal no han sido suficientes para erradicar los padecimientos en las rancherías de este municipio. Los niños sufren de enfermedades curables como vómitos, diarreas, infecciones en las vías respiratorias. Las mujeres parturientas ponen en peligro su propia vida y la de sus hijos, porque no son atendidas a tiempo. La clínica de esta comunidad también permanece cerrada, reclama López Morelos.

En la Sierra Madre Sur, sus pobladores crecen y envejecen desprotegidos, lejos de todo. No hay fuentes de trabajo y en la primera oportunidad que se tiene, los hombres se van al norte. “A veces se pierden en la línea fronteriza. No se vuelve a saber de ellos, las familias se descomponen”, dice Gregorio López.

Los campos de Chihuahua, Sinaloa, Ensenada y Florida, Estados Unidos, son destino de cientos de jóvenes y niños, que cuando regresan lo hacen para brindar algún servicio a la comunidad porque no renuncian a sus raíces.

Familias enteras han quedado divididas en espera de que llegue el día de Todos los Santos para ver quién regresa. Pero no en todos los casos se corre con esa suerte. “Es triste, porque hay quienes se van y abandonan a sus hijos. Aquí hay muchos huérfanos”, lamenta el agente municipal, quien también ha tenido que ir a trabajar en la pizca de chile, jitomate o pepino.

El pueblo de Tierra Colorada es considerado como una de las comunidades más viejas del municipio, donde habitan aproximadamente mil 200 personas en situación de extrema pobreza. Los programas gubernamentales como Oportunidades y Procampo no cubren ni siquiera al 50 por ciento de la población que los necesita. Del Seguro Popular no saben cómo funciona, sólo conocieron a los encargados de su afiliación, que llegaron a tomarles la foto y sus huellas dactilares hace un par de años.

Promesas incumplidas

En julio de 2005, el expresidente Vicente Fox visitó a los dos municipios más pobres de México: Metlatónoc, Guerrero, y Coicoyán de las Flores, Oaxaca. El arribo del mandatario, acompañado de su esposa Marta Sahagún y otros funcionarios, así como del gobernador Ulises Ruiz, fue espectacular.

Un helicóptero aterrizó en la cancha de básquetbol de la cabecera municipal, lo que evitó que el ejecutivo federal conociera los agrestes caminos que llevan a la marginación.

En el acto oficial se ordenó a los secretarios de Salud, Julio Frenk Mora; de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota; y de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, así como a la titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Xóchitl Gálvez, agilizar la entrega de todos los programas de combate a la pobreza.

Fox Quesada aseguró a los pobladores de Coicoyán que, para 2006, el ciento por ciento de la población contaría con el Seguro Popular. Esto significaba que 50 mil familias de la región podrían acceder a medicinas, hospitalización, cirugía y otros servicios, “sin costo alguno”. Fox Quesada también ordenó la construcción de más escuelas y la ampliación del padrón de Oportunidades. Nada de eso llegó.

Para el mismo año en que se había garantizado la atención médica a la población, Albina Romero Nájera fue diagnosticada con cáncer en la matriz. La mujer de 45 años asistió, casi por suerte, al Hospital General de Oaxaca, donde le localizaron un tumor en el útero. En una segunda consulta le pidieron que regresara en otra ocasión, porque “no había especialista que la atendiera”.

Pero “ella es pobre y ya no tuvo cómo regresar otra vez al hospital”, agrega Sebastián Romero Ramírez, agente de Llano Encino Amarillo. Porque aquí, el transporte es escaso y cobra de 800 a mil pesos para llegar a la capital, cantidad imposible de pagar.

Sebastián Romero traduce al español las palabras casi inaudibles de Albina. “Sólo quiere vivir un poco más, para seguir cuidando de las tres hijas que quedan con ella”. Por lapsos cortos de tiempo mitiga los dolores en la parte baja de su abdomen, cadera y espalda, con un antiinflamatorio común, utilizado para controlar la fiebre, cólicos menstruales, calambres u otros dolores “suaves”.

Además, dice la mujer, la gente del hospital “me trató como a un animalito al que no le hacían caso. Hacían como que no veían nada, los doctores”. Ella sentía morir. Fue hasta que una persona que hablaba mixteco exigió que la atendieran y le inyectaron un calmante, que sólo le duró un par de horas.

La indígena nu’saavi es madre de cinco jóvenes que emigraron. Les ha perdido el rastro. A veces, cuando la gente regresa de los campos de Ensenada, “le dice que sus hijos se han vuelto malos, que son unos cholos y que se han olvidado de ella”, cuenta.

Santiago Tilapa

“Aquí no se hace nada de la vida. No hay trabajo. No hay nada”, espeta Hilario Flores Tenorio, padre de Leonel, un niño sordomudo que a sus 11 años de edad se esfuerza por aprender a leer y escribir.

El niño indígena no cuenta con educación especial y nunca se le ha realizado un estudio médico para saber si es candidato a utilizar un aparato auditivo o si tiene esperanza de elevar su calidad de vida. Su familia apenas tiene recursos para subsistir; se mantiene de tortilla, frijoles y, a veces, arroz. La leche y la carne para los pequeños de este municipio son alimentos que se consumen una vez al mes, sólo si es posible.

Leonel, sus seis hermanos y sus padres viven en una de las viviendas más alejadas y escondidas de la comunidad de Santiago Tilapa, a más de una hora de camino en época de lluvias, porque la brecha que llega hasta ellos se enloda y el río que la atraviesa, crece.

Todos los días Hilario y Leonel suben juntos a la agencia municipal; el niño asiste a la primaria y el padre desempeña el cargo de síndico, un puesto no remunerado, pues es un mandato de sus usos y costumbres servir al pueblo. La escuela Dzanhuindanda, donde aprende el pequeño, es la única en Santiago Tilapa. Ahí estudian aproximadamente 225 niños de nivel básico que no cuentan con materiales didácticos suficientes.

Florina Sánchez Cruz, directora de nivel preescolar, habla del abandono en que están los estudiantes y las escuelas de la zona. “Aquí todos son muy pobres. Los pequeños carecen de becas y desayunos escolares. Asisten a clases con un alimento precario: frijoles, salsa y tortillas, porque ya no hay más alimentación. No hay otra cosa que les nutra”, lamenta.

Los niños tienen que estudiar en aulas en mal estado, con vidrios rotos y láminas por la que se filtra el agua. Los mesabancos no alcanzan y los dos salones que construyó el gobierno del estado, hace dos años y sólo en esta comunidad, no son suficientes.

“Nosotros nos quedamos sin recursos para trabajar con ellos y lo único que les pueden mandar sus padres es un cuaderno y un lápiz, pero no contamos con más”, dice la profesora, enfadada.

Es así como la enfermedad, el abandono, la incomunicación y el analfabetismo hacen de Coicoyán de las Flores –o “lugar donde se canta y se baila”– la región más pobre del país, donde las promesas gubernamenales nunca llegan a cumplirse.

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