martes, octubre 10

Arribo de marchistas oaxaqueños al Zócalo entre consignas y solidaridad

El contingente de la APPO y el SNTE recorrió 480 kilómetros en 19 días
Arribo de marchistas oaxaqueños al Zócalo entre consignas y solidaridad
Plantón indefinido en el Senado hasta que se cumpla su principal demanda: la salida de Ulises Ruiz
Apoyo de organizaciones sociales, sindicatos, estudiantes y trabajadores
KARINA AVILES, VICTOR BALLINAS, Y RENE RAMON REPORTEROS Y CORRESPONSAL

Recorrieron 480 kilómetros, caminaron durante 19 días y pasaron por cerca de 25 pueblos, desde la tierra del sol hasta su arribo a la capital del país. A su entrada, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y los maestros de la sección 22 del SNTE anunciaron una segunda etapa de lucha que comenzó con la instalación de un plantón indefinido fuera de la Cámara de Senadores, que no levantarán hasta que se cumpla su principal demanda: "la caída de Ulises Ruiz".
Debido a la fuerte presencia de elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y granaderos que les impidieron ocupar la plaza Tolsá y el frente del Senado, se instalaron en Filomeno Mata (de Tacuba a 5 de Mayo); Marconi; callejón Condesa y Tacuba, en el tramo de Allende a Eje Central. Advirtieron que si este día el operativo policiaco no se retira, ocuparán el Eje Central.
En el primer día de su estancia en la ciudad de México, la APPO y los maestros también expresaron consignas, mantas y coros hacia otro objetivo: "¡Ulises ya cayó y sigue Calderón!, ¡Ulises ya cayó y sigue Calderón!...", repitieron sin cansancio.
Al llegar a las inmediaciones de la casona de Xicoténcatl y ante el fuerte dispositivo de seguridad, el enojo contenido explotó: "¡asesinos, asesinos!", espetaron a las caras de los uniformados. Entonces se produjo un conato de enfrentamiento, en el que hubo empujones y roces entre los integrantes de la caminata con los uniformados de la PFP, en su intento por llegar hasta las puertas del Senado. Empujaron las vallas e inclusive se llevaron dos de ellas.
Juicio político a Fox

Las organizaciones que integran la APPO y el magisterio oaxaqueño advirtieron que si el gobierno federal ejecuta la represión, convocarán al pueblo de México a realizar un "juicio político contra Vicente Fox" en el Zócalo de esta ciudad. Aclararon que vienen en manifestación pacífica, por lo que es injustificable el operativo con que los recibieron.

Por la noche, una comisión de integrantes de la APPO y del magisterio se reunió en la Torre de El Caballito con el presidente de la Comisión de Gobernación del Senado, el priísta Jesús Murillo Karam, y ratificaron su demanda de desaparición de poderes en Oaxaca.

Acordaron una cita para este día con el ex gobernador hidalguense y los dos secretarios de la Comisión de Gobernación, el panista Felipe González y el perredista Ricardo Monreal, que se llevará a cabo al término de la sesión solemne en la que se entregará la medalla Belisario Domínguez al doctor Jesús Kumate.

Antes, durante un mitin en el Zócalo, Antonio Villanueva, de la APPO, señaló que Vicente Fox "es el cadáver de Ulises Ruiz", porque sabe que si cae el gobernador el siguiente "será Calderón". También denunció la campaña mediática en su contra por parte de "Televisa-Azteca" y exigió a esas empresas, que "se dedican a repartir la ignorancia", comprobar sus dichos o retractarse.

José García, de la comisión política de la sección 22 del SNTE de Oaxaca, manifestó la urgencia de constituir un poder popular, un nuevo régimen y un nuevo proyecto antineoliberal para enfrentar a la "ultraderecha".

Ante los manifestantes que gritaban "¡Felipe Calderón no pasará!", García hizo un recuento de las acciones del "tirano" Ulises Ruiz en contra de los indígenas, los maestros y la gente sencilla de Oaxaca.

Los miembros de la APPO y el magisterio recibieron la solidaridad de los campesinos de Atenco, del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), de la Escuela Normal Superior, del Frente Popular Revolucionario, del Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM, del STUNAM, de las secciones 18, 16, 34, 36, 31, 19, 21 del SNTE-CNTE, entre otros, así como de luchadores sociales como Rosario Ibarra de Piedra.

Los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra alertaron a los oaxaqueños y les recomendaron no creer en el gobierno porque "es mentiroso". Esto en función de su experiencia en Atenco, donde después de dialogar fueron reprimidos por la fuerza pública.

Rosario Ibarra de Piedra expresó que el mal gobierno del hombre de "piernas largas e ideas cortas", Vicente Fox, piensa cumplir su "última tontería" contra los oaxaqueños, y llamó a dejar a un lado las diferencias para caminar "unidos todos" en defensa de la patria y en contra de la "usurpación de un presidente espurio".

El representante del SME manifestó que las organizaciones deben anteponer la unidad y expresó que la mancuerna PRI-PAN considera que debe sostener a Ulises Ruiz porque, de lo contrario, no sabrá "cómo sostener a Felipe Calderón en la usurpación".

La llegada a la ciudad

Solita, entre una multitud que llevaba en las manos claveles rojos y crisantemos, Paola Libertad se desgañitaba en las calles de la calzada Ignacio Zaragoza: "Oaxaca soy yo, Oaxaca eres tú, Oaxaca somos todos..." En eso estaba cuando, de pronto, todos los dispersos se acomodaron en fila para recibir a la caravana.

Entre los primeros entró "el burro" que decía: "no me voy, no me voy y no me voy", y cuya cabeza de orejas muy grandes estaba sostenida por el PRIAN. Luego pasaron la cocina, el servicio médico y los víveres, todo sobre ruedas. Eran camiones de redilas que anunciaban el principio del largo contingente de los marchistas.

De cada lado de la calzada les abrieron paso, mientras toda clase de cartulinas y mantas se alzaron: ¡Fuera Ulises Ruiz y sigue Fecal!", "UAM-I apoya a Oaxaca", "CCH-Vallejo presente", "¡Exigimos solución inmediata por los niños triquis asesinados por Ulises Ruiz!" Detrás de esta pancarta estaban igualitas, dentro de sus huipiles encendidos, un grupo de mujeres indígenas que sobreviven en la ciudad con la venta de artesanías en las calles cercanas al Zócalo.

Estallaron los cohetes, sonaron los claxonazos de los coches de la caravana, aunque no faltaron las mentadas de madre de los automovilistas que se veían atrapados en el caos vial.
La bienvenida

Pasaban las dos de la tarde. Los manifestantes tuvieron una recepción de bienvenida a las afueras del Metro Zaragoza. Ahí, Artemio Ortiz, secretario general de la sección 18 de Michoacán del SNTE, expresó que cuando el gobierno dice que se llega a un límite ellos también están a punto de llegar al límite, de que "no se vayan los neoliberales y de que no se puede regresar al pasado: en el presente ¡ya no cabe Ulises Ruiz!" Y aprovechó para advertir que cualquier intento de agresión tendrá la respuesta nacional de los maestros disidentes.

Pero muchas horas antes el magisterio y la APPO se fortalecieron en la que fue bautizada como "la octava región oaxaqueña, Ciudad Neza", donde 40 por ciento de la población es de origen oaxaqueño y se sumaron cientos de ellos. Ahí retuvieron al agente de la PFP Roberto Antonio Noguez Magún, a quien acusaron de haberse infiltrado en el movimiento y después lo entregaron a la autoridad local.

En un pequeño templete instalado en el camellón de la calzada Ignacio Zaragoza -donde antes había subido, entre otros, Jesusa Rodríguez, integrante del movimiento de resistencia civil pacífica encabezada por Andrés Manuel López Obrador, quien reprobó la represión en cualquier parte del país y señaló que el gobernador de Oaxaca tendrá que retirarse a cualquier rincón, "de preferencia a la cárcel"-, Omar Olivera tomó el micrófono. En nombre de los marchistas advirtió que sólo a la salida de Ulises Ruiz levantarán el plantón.

El cuerpo de la caravana, integrado por una escolta de ancianos jubilados -que portaban orgullosos la bandera nacional- invitados, además de dirigentes, de los integrantes de las siete regiones oaxaqueñas de la sección 22, la APPO, la CNTE y decenas de organizaciones sociales, continuó su trayecto hasta el Zócalo capitalino, donde faltando poco más de cuatro minutos para las cinco de la tarde hizo su arribo.

Llegaron 140 ancianos, 12 niños, ocho bebés y el resto de los más de 3 mil 500 maestros e integrantes de las organizaciones de la APPO.

Todos muy cansados, pero "nunca derrotados", corearon.

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