viernes, noviembre 9

Las Vegas del Sureste

Fco. Javier Chaín Revuelta

Se observa que las dinámicas sociales dan lugar al desarrollo de sectores marginales con circunstancias desfavorables. Estos sectores siempre reaccionan para enfrentar escenarios hostiles. Esto motivó a Ulises Guzmán Moreno, que es investigador en el Archivo y Biblioteca Históricos de la ciudad de Veracruz, a desarrollar el tema del control sobre las mujeres que ejercían la prostitución en dicho puerto hacia la segunda mitad del siglo XIX. Su investigación la fundamenta en que distintas instancias de gobierno manifestaron, en ese período, especial preocupación por reglamentar el comercio sexual. En 1861 las autoridades empezaron a mostrar deseo de replantear la norma relativa a las prácticas ejercidas por “las mujeres públicas”

No sorprende que ahora, en los inicios del siglo XXI, en la ciudad de Córdoba, las autoridades, tanto la muda y paralizada que se va como la que viene que no sabe ni que va hacer, se les anda ocurriendo replantear lo replanteado muchas veces sobre normas a imponer a los grupos de por sí marginados, y hoy en especial al sector que llaman “sexo servidoras” Note usted el cambio. El tiempo modifica la lengua. Si en el XIX eran “mujeres públicas” ahora son “sexo servidoras” ¿y mañana? ¿Que serán? ¿Conejitas de las Vegas? ¿Masajistas? ¿Edecanes sin complejos?

Las propuestas de 1861 para establecer leyes para las “mujeres públicas” en el puerto de Veracruz fueron realizadas por el jefe político del Cantón, autoridad intermedia entre los gobiernos estatales y municipales, quien estimuló a las autoridades municipales para que elaboraran un “Reglamento”

Tal “reglamento” muestra uno de los rasgos característicos en la toma de decisiones por parte de las autoridades del México autoritario, que es la influencia de ideas de los países extranjeros (¿Quién no recuerda que antes era Córdoba y ahora es “Houston del sureste”?) pues el documento hace alusión a la organización de actividades prostibularias en los “países civilizados” Quizá la propuesta de moda para este siglo XXI, por parte de las nuevas autoridades de rojos iluminados, resulte en reconvertir una parte de la ciudad en algo tan fantástico como “Las Vegas del Sureste”

Otro punto del Reglamento porteño es el referente a la necesidad de la juventud por satisfacer “la pasión propia de su edad” a través de los servicios de prostitutas. Este argumento implica que el jefe político del Cantón no pretendía desaparecer las prácticas de prostitución. La figura de la prostituta –dice el investigador- resultaba un elemento reforzador de masculinidad, y la iniciación de la vida sexual encontraba un punto de referencia en las mujeres prostitutas. En el “reglamento” se hace alusión al peligro de las próximas generaciones si no se cuidaba y regulaba el ejercicio de la prostitución. De aquí podemos reflexionar sobre el papel que ocupaban las futuras esposas de los jóvenes que acudían a los prostíbulos, y también de la evidente propensión a padecer enfermedades venéreas. Se infiere que las mujeres que contraían matrimonio con los clientes de la prostitución estaban sujetas a la mera reproducción y creación de familias.

Le resulta paradójico que se quiera otorgar carácter moral a reglamentar la prostitución. Por un lado, la condenan y, por otro, se justifica como desahogo de la sexualidad masculina. El otro motivo fundamental del “reglamento” fue generar ingresos. Observe que perdura la prostitución por hambre, así como crece el hambre de la autoridad por dinero. No importa venga de vicios, drogas, casinos y lenones. ¿A quien tocará eliminar los tratantes de mujeres? ¿A quién construir escuelas? fjchain@hotmail.com

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